No somos muy buenos haciendo predicciones. Tal vez por eso adivinos y similares tienen tanto éxito. Y no me refiero a la capacidad de adivinar el futuro sino a algo mucho más básico. Saber si una acción es la causa de otra. Tendemos a pensar que basta con que sean simultáneas cuando puede haber otros efectos que no conocemos.
La escasez de agua en algunas zonas hace que se empiece a buscar agua debajo de cada piedra y a enorme profundidad. Y como eso ya no es suficiente hay quien ha propuesto buscar agua dentro de la misma piedra. En su propia composición química.
“El mapa no es el territorio.”(1) Y a veces ni siquiera es una buena representación del territorio. Lo cierto es que llevamos siglos intentando recoger en dos dimensiones las tres dimensiones de nuestro planeta. Con más o menos éxito.
Parece que las plantas desaladoras basadas en la ósmosis inversa han llegado para quedarse. Su principal inconveniente es el consumo de energía pero ¿podría aprovecharse en sentido inverso? ¿Sería posible producir energía aprovechando la diferente concentración de sales entre el océano y un río?
Esta vez no es un autobús ni estamos en una película. Nuestro protagonista es un tiburón y es mejor que siga moviéndose. Porque su respiración, el oxigeno que necesita, solo seguirá fluyendo si esta en movimiento.
Algunos defienden que el espacio es el lugar ideal para instalar paneles solares. Las ventajas son muchas, luz solar casi constante, si se escoge bien la órbita, ninguna nube que tape al sol y sin riesgos por tormentas o vientos fuertes. Pero, ¿seria también el lugar ideal para una planta?
Estamos a principios de los sesenta y la guerra fría esta en su apogeo. Los satélites acaban de nacer y su capacidad es muy limitada por lo que los americanos no saben que pasa dentro de la Unión Soviética. De hecho, un avión espía U2 acababa de ser derribado en su espacio aéreo, su piloto capturado y los americanos avergonzados delante del mundo. Era el momento de probar cualquier método por extravagante que fuese.
A lo largo del mundo, los países productores de petróleo miran y revisan una curva vital para su futuro. Y para el nuestro. Es un grafico que recoge sus reservas y la producción estimada para los próximos años.
Casi desde su creación los telescopios tendieron a hacerse más y más grandes para aumentar su sensibilidad a las señales mas débiles. Pero cuando se trata de detectar partículas tan esquivas como los neutrinos es necesario buscar algo más que tamaño. ¿Una posible solución? Convertir un kilometro cúbico de hielo en un gigantesco telescopio.
Me pregunto si podríamos decir que un robot esta vivo si es capaz de reproducirse por si solo a partir de unos materiales básicos. De momento es una pregunta teórica pero poco a poco nos vamos acercando como podremos ver en los siguientes videos.